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La Adopcion no puede ser un juego político



En medio del apasionante clima político hemos cerrado la discusión y dejado de tratar temas que también pueden ser de interés no solo para quienes están interesados en la política sino para todos, a continuación desarrollaré un argumento un tanto provocador en contra de la eventual adopción por parte de parejas homosexuales.

En el marco de la lucha por los derechos de los homosexuales, se ha dado la batalla política y jurídica por el derecho que quieren tener las parejas homosexuales a adoptar. La vinculación de organizaciones de la comunidad LGBT[1] y la militancia de estos grupos y organizaciones en manifestaciones  y contiendas públicas  supone un activismo fuerte en todas las esferas de la sociedad. Tenemos la petición de las parejas del mismo sexo para conformar  sociedades conyugales, batalla jurídica que tras pasar por la corte constitucional fue ganada por la comunidad LGBT en lo que fue una decisión progresista de la alta corte en reconocimiento del derecho a la igualdad y al libre desarrollo de la personalidad entre otros[2]. Sin embargo, y a pesar del resultado favorable de la sentencia, las prescripciones legales no trascendieron de forma efectiva la esfera jurídica y estuvieron lejos de legitimar estas tendencias sexuales en el imaginario colectivo, pues a pesar de la victoria en la corte, estas personas se vieron incapacitadas a ejercer los derechos que se les reconocían en la sentencia que proclamó la constitucionalidad de estas uniones, pues lo que se creía era que de publicar sus tendencias, ante sus jefes o ante la sociedad, estas personas corrían un alto riesgo de ser echadas del trabajo, de sufrir discriminaciones e incluso de ser víctimas de facciones altamente intolerantes de la sociedad. El caso de la adopción es similar y puede tener efectos contraproducentes no solo para con los niños, que son los as importantes en esta situación, sino también para los adoptantes pues la publicidad de sus intenciones y de sus eventuales actos de adopción puede hacerlos vulnerables a sufrir discriminación y fuertes agresiones, y claro en orden a perjudicar a los adoptantes, los grupos intolerantes pueden llegar a agredir a los niños adoptados. Esta situación propone dos reflexiones importantes que deben considerarse antes de decidir si las parejas del mismo sexo deben tener o no la capacidad jurídica de adoptar. Primero, el hecho de que la institución de la adopción sea una institución orientada únicamente al bienestar del niño, este bienestar es lo único que debe considerarse a la hora de mirar si una persona puede adoptar o no. De esto se sigue que no existe ningún derecho a adoptar del cual sean titulares los ciudadanos jurídicamente capaces, incluso las parejas heterosexuales no gozan de ningún derecho constitucional a adoptar por lo que el argumento de la igualdad esgrimido por la comunidad LGBT no tiene fundamento. La segunda reflexión se hace a la luz de lo jurídico teniendo en cuenta el contexto social, no creo que las parejas homosexuales sean incapaces mantener una relación filial y de educar y mantener niños adoptados, sino que mas bien, la sociedad no está lista para que las parejas homosexuales asuman esta responsabilidad, pues la intolerancia de algunos puede derivar en agresiones significativas para con los niños, ya sea por discriminación contra ellos (los niños) o ya sea por agredir indirectamente a los padres adoptivos de estos. Y ciertamente estas no son meras especulaciones pues como se ha comprobado ya con el caso de las sociedades conyugales, las victorias legales no siempre se traducen en victorias sociales sino que además pueden terminar por perjudicar a quienes una vez ganaron en la corte. Es importante aclarar que la posibilidad de agresiones fiscas contra los hijos de parejas heterosexuales es remota, el hecho de que estos niños sean objeto o estandarte de una lucha política, los expone, los hace personajes de vida pública, y claro los hace mucho más vulnerables a eventuales agresiones psicologías o físicas, no solo por el hecho de que se les ataque a ellos sino que las mismas campañas en contra de sus padres y su estilo de vida puede llegar a causarles una gran frustración.

Bibliografía:

Lemaitre, J. (2009). El derecho como conjuro. Bogota: siglo del hombre editores.


[1] Es decir, Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales.

[2] Al respecto véase,  (Lemaitre, 2009)

Reflexiones de una primivotante: JJ Rendón es el nuevo asesor del partido de la U

No estaría exagerando quien dijera que últimamente le hemos dedicado la mayoría del espacio de este blog a las elecciones presidenciales que se avecinan. Si ha sido así, es porque el equipo de Monopolio Jurídico pertenece a esa generación de jóvenes estudiantes que se acercaran por primera vez a las urnas y que están descubriendo de primera mano lo que se mueve en una campaña.

Tras haber cargado con el título de ser primíparos en la universidad, ahora nos tildan como los primivotantes. El que sea la primera vez que puedo votar explica, al menos en mi caso, mi creciente interés en el tema.  No recuerdo más que un par de anécdotas sobre las elecciones de 2006. En cambio, de las elecciones de 2002, a duras penas me acuerdo contra cuáles candidatos se enfrentó Uribe. Mi amnesia electoral está justificada a medias por mi edad, pero es bastante generalizada en generaciones que son más veteranas en esto de salir a votar – o acaso muchos recuerdan que Uribe llegó por primera vez a la presidencia desde el partido liberal?

Crecí con la era Uribe. Básicamente, no recuerdo este país bajo otro presidente. No recuerdo absolutamente nada del gobierno de Pastrana. Lo que sé de Samper, lo he aprendido en clases de Historia. Acerca de Gaviria, mis fuentes son las mismas: no es la experiencia personal la que ha marcado las ideas que tengo sobre éstos, sino más bien lo que he tenido que leer para apropiarme de esa historia que es, a fin de cuentas nada más ni nada menos que mi propia historia. Siendo así las cosas, no me extraña que este factor haya amplificado el interés de la gente de mi generación por lo que está por decidirse en unas semanas. Crecimos viendo a Uribe en la casa de Nariño, y ahora, cuando por fin cumplimos los 18, es además la oportunidad de abrir un nuevo capítulo sin él. ¿Cómo será un domingo sin consejos comunales?

No es solo el hecho de poder votar por primera vez  lo que explica la movilización estudiantil: lo es también el imaginario de renovación que tienen estas elecciones para una generación que creció con él como presidente. Este despertar del interés en la política ha llevado, en mi caso particular, a un profundo desencantamiento con el modo de funcionar de las campañas.

Crecí creyendo que la política era un juego limpio, una batalla de ideas que se oponía a la batalla cruenta que se estaba librando en otras zonas del país. Crecí creyendo en el diálogo; en el debate claro, abierto y respetuoso. Crecí creyendo en unas elecciones limpias. Hace años dejé de cree en la transparencia de las instituciones colombianas, y confieso que las chuzadas y los mal llamados falsos positivos aportaron enormemente a mi desazón por lo político. Ahora, he tratado de buscar mecanismos que transformen ese desencanto en participación, en movilización, en cambio. Si bien me muevo constantemente entre la esperanza y el desencanto, el precario seguimiento a las campañas ha inclinado la balanza bastante hacia el hastío y la sorpresa por realidades que no creía posibles. Ahora resulta que uno de los nuevos asesores de campaña del partido de la U es JJ Rendón, un hombre que fue considerado hace apenas unos años como alguien digno de ser deportado de este país. Dudo si poner una de las páginas de desprestigio que me han llegado. Mi idea no es darle publicidad por apoyar la causa que éstas pregonan, sino que difundirla en estos medios sea una forma de aumentar la sorpresa y la indignación que páginas como ésta han generado en mí. Ahí queda.

Defensa a favor del voto en blanco

Por: Santiago Rojas Molina

Tradicionalmente, el voto en blanco ha sido considerado como un voto desperdiciado, cuyos índices se atribuyen más a errores al momento de depositar los votos, que a la verdadera intención de los votantes y cuyo poder político es nulo en medio de las contiendas electorales que se desarrollan en todo régimen democrático. No obstante, las pasadas elecciones parlamentarias del 14 de Marzo –en las cuales el voto en blanco fue triunfador en las elecciones para el Parlamento Andino- nos recuerdan que un escenario como el que se dio en dichas elecciones, no existe únicamente en las páginas de José Saramago, y que esa imagen del voto en blanco como una opción de voto inútil y vacía, no es del todo cierta. Muy por el contrario, es una alternativa electoral con verdadero potencial para marcar una diferencia.

En vista de ello, considero necesario reivindicar la opción del voto en blanco como una alternativa real de voto, pues en nuestra mentalidad colectiva generalmente es ignorada como tal.  El voto en blanco sirve como un mecanismo de presión hacia los partidos políticos, que los obliga a actuar con seriedad y diligencia en sus campañas políticas y a ofrecer al electorado propuestas concretas que sirvan de criterio para tomar una decisión informada. Pareciera ser que en las recientes justas electorales, nuestros partidos políticos olvidaron por completo esa presión que sobre ellos se ejerce, y ante la falta de visibilidad de propuestas, la pobre atención que se le prestó al tema en la campañas, y el desinterés generalizado por promover el voto para el Parlamento Andino e informar a la población, todos los partidos se vieron sancionados por el voto popular que prefirió darle la victoria al voto en blanco, que votar a favor de los partidos que no se habían movilizado para presentar una campaña decente y suficientemente convincente a sus electores. Cuando ningún candidato o partido ofrece propuestas adecuadas que logren convencer a sectores importantes de la población para votar a su favor, o no se molestan lo suficiente como para hacer campañas políticas serias y meritorias, el voto en blanco aparece como una alternativa política para exigir más de nuestros representantes. El voto favorable no es algo que se obtiene por transitiva, sino algo que se gana con propuestas y políticas serias, motivadas y  reales de los partidos y que no debe concedérseles a la ligera.

Además, el voto en blanco es una opción de voto importante que los ciudadanos apolíticos deben tener en consideración. En una democracia, no puede esperarse que todos los ciudadanos estén interesados por la política nacional, ni que estén realmente informados sobre lo que sucede en la arena política, como para poder tomar una decisión justificada a la hora de votar, pues la diversidad de proyectos de vida e intereses de la ciudadanía en general, son demasiado amplios como para pretender que todos sean ciudadanos políticamente activos. La neutralidad y el desinterés político, son libertades de las que las personas deben poder gozar y ello resulta respetable, pero por otra parte, el abstencionismo electoral no es neutral, sino que es un mal social que históricamente ha facilitado la cooptación del poder político sin una verdadera representatividad de la ciudadanía colombiana. Por ello, los ciudadanos apolíticos tienen el deber ciudadano de presentarse a las urnas y hacer valer su derecho al voto, para contribuir a erradicar el problema que representa el abstencionismo electoral.

No obstante lo anterior, muchos ciudadanos apolíticos se ven presionados por sus familiares, amistades y conocidos a darle su voto a los candidatos o partidos que ellos apoyan, y el hacerlo, resulta un acto irresponsable y reprochable, pues con ese voto están contribuyendo sin un verdadero fundamento, a algo a lo que realmente no apoyan, en lugar de ser fieles a sus propias ideas. En lugar de votar por Santos, Noemí o Mockus, sencillamente porque los demás lo hacen, los ciudadanos apolíticos o inconformes con las propuestas de todos los candidatos, no deben temer a utilizar la herramienta del voto en blanco como una forma de congeniar sus deberes ciudadanos con sus posturas respecto a la política; así evitando otorgar sin razones su voto a cualquiera. El voto en blanco es una opción política real, que en determinados escenarios puede llegar a marcar una verdadera diferencia como lo hizo en las elecciones del 14 de Marzo, pero solo cuando como ciudadanía comencemos a considerarlo como tal, es que éste dejará de ser una alternativa inútil e imperceptible y podrá convertirse en una verdadera alternativa política del electorado.

Justicia- Ideología

La ideología y la justicia son dos temas muy relevantes en la  crítica a la adjudicación  de
Duncan Kennedy, pues explica que a pesar de las restricciones tanto internas como externas del formalismo jurídico. El juez debe saber argumentar la sentencia a la que él  quiere llegar con instrumentos de toda índole desde ideológicos hasta de justicia.

Pero  Kennedy habla de  los dos términos como independientes, mi ideología me sugiere un  resultado o una sentencia  y la justicia lo confirma. La justicia como una termino abstracto y exógeno a la moral, ética  e ideología. Según Kennedy  puede ir de la mano ideología – Justicia pero también pueden ser un contraste.  Van de la mano en sentencia como la de él que cambian el status quo pero defieren en los casos similares  fallados en contra, como,  el juez de primera instancia de este caso.

Sin embargo, yo difiero con Kennedy , pienso que más que un contraste entre la ideología y la justicia, existe es una relación entre la justicia y la ideología. Kennedy es su caso asume que van de la mano la justicia y la sentencia, pero como sabe el que su percepción de justicia es la verdadera. No estoy de acuerdo con dejar el status quo pero si con asumir a priori  que lo que yo creo lo justo es loverdaderamente  justo.

En conclusión, existe un contraste en justicia e ideología  cuando me conviene,  pero, más relevante es la relación. Lo que yo defino justo esta dado por mi ideología, no estoy de acuerdo que Kennedy asuma su definición de justicia como la verdadera  a prior e  independiente de su ideología. 

Fragmentos Debate Presidencial Caracol

Durmiendo en la calle

“no solo las reglas son para todos”.

Ayer, por tercera vez en un año fui robado, las modalidades han sido diferentes, la primera vez, un niño me ofreció un rosa durante el recorrido de dos cuadras, y mientras yo intentaba deshacerme de el, otro niño me sacaba la billetera aprovechando mi distracción. Luego, cuando volvía de la universidad, a las cuatro de la tarde fui abordado por dos hombres que me amenazaron con un apuñalarme si no les entregaba todo. Y claro, está lo que pasó ayer, mientras volvía a mi casa, luego de comer, un hombre en una bicicleta me cerró el paso en una calle en la que él no tenia porque parar, pues no había carros en la intersección ni peatones cruzando la calle, yo paré y cuando el hombre en la bicicleta me lo permitió seguí mi camino sin dejar de sentirme extrañado por lo que acaba de suceder. Al minuto de mi incidente fui a comprar una cerveza y me di cuenta de que ya no tenía billetera, la misma que había usado segundos atrás para comprar unos cigarrillos. No lo podía creer, hablé con la policía, ellos me dijeron que no había nada que ellos pudieran hacer, aun cuando el robo acababa de suceder no mas de cinco minutos atrás. Sin embargo lo que me sorprendió fue la respuesta concreta de uno de los policías quien me dijo: “lo que pasa es que usted – o sea yo – no puede dejar que lo roben así tan fácil, eso le pasa por andar borracho”. ¿Es que acaso no tengo derecho a andar borracho sin ser robado? ¿Acaso el hecho de que me robaran fu culpa mía? Bueno, cuando oí las palabras del policía, la imagen de un cartel que había visto en donde comía hace veinte minutos se me vino a la cabeza, el cartel decía “en la calle no se duerme” y era parte de una campaña gubernamental para que los ciudadanos estuvieran prevenidos y cuidadosos de sus objetos personales durante las horas de fiesta.

Haciendo una radiografía de lo que había sucedido esa noche pensé, ¿que puede hacer el derecho ante una situación similar?, bueno, a esto tengo que responder con una reflexión.

Cuando estúve en los juzgados de paloqueamo y luego de haber visto el documental “bagatela”. Me di cuenta de que las penas para estos delitos habían aumentado considerablemente, posiblemente como parte de una estrategia para reducir la criminalidad de este tipo[1].  Sin embargo pude notar que casi ninguno o ninguno de los perpetradores de estos delitos, sabían que las penas para estos delitos habían aumentado tanto, y se encontraban con una dura realidad. Los abogados les decían “no, es que esa ley – la que regula las penas – si quedo muy dura”. Mi siguiente reflexión fue intentar meterme en la cabeza de ellos, pensé que al robarme ellos tal vez dirían, entre muchas otras respuestas o excusas cosas como “a este no le va hacer falta lo que le vamos a robar, a mi en cambio si me hace falta”, “vamos a robar a este “gomelo” que tiene todo y nosotros nada”, “que embarrada con el muchacho pero tengo que alimentar a mi familia”, en fin, siempre advirtiendo que estoy especulando, creo que estas personas piensan que no están haciendo nada malo, o en ultimo que están haciéndolo pero que tienen que hacerlo. mi primera respuesta fue, las cosas no son así, ellos si están haciendo algo malo y las cosas no tienen que ser así, y creo que me voy a mantener en ella hasta que alguien me convenza, no con el argumento trillado de que es culpa del capitalismo o del gobierno por no hacer nada ante tanta desigualdad social sino con argumentos que me demuestren que ellos no pueden hacer otra cosa que robar, en el mejor de los casos, a jóvenes borrachos, irresponsables y nihilistas, que ningún bien le hacen a la sociedad.

Por ultimo, algo que me llamo la atención fue, además de la reacción del policía, la reacción de mi familia y de quienes estaban conmigo, ellos creían que había sido culpa mía por haber estado tan distraído, me dijeron que tenia que aprender de la situación y tener mucho mas cuidado ¿Qué cuidado podía tener yo cuando en la segunda ocasión me sacaron un puñal a plena luz del día?

Es cierto que los ciudadanos debemos estar prevenidos y ciertamente las campañas publicitaras que no lo dicen son muy acertadas en cuanto a su premisa y a su enfoque, sin embargo creo que esta publicidad y esta campaña cívica debe darse en ambas direcciones, es decir, no solo debe invitar a los ciudadanos a no dejarse robar sino también a los ladrones a no robar, no solo bajo la amenaza de la coerción sino además, desde un enfoque que genere conciencia en ellos. El derecho debe ser entonces no el amigo borracho que los demás cargan a cuestas hacia su casa, sino el amigo sobrio al que los demás deben defender y ayudar cuando esta cansado de cargar con todo lo que se necesita para pasar un rato tranquilo.

Para mas información recomiendo el articulo Secretaría de Gobierno lanza campaña ‘En la calle no se duerma, permanezca atento’


[1] Delitos de bagatela, es decir; delitos menores.

La revolución verde

Por: Juan Sebastián Salinas.

Hoy hace doscientos años, los próceres de nuestra independencia desataron un movimiento y despertaron un sentimiento de gloria que con sangre tiño los campos de nuestra nación para hacerla libre, un grupo de soñadores se congregaron, persiguieron su sueño y lo conquistaron. Hoy, doscientos años después, se comenzó a cocinar la segunda revolución más grande que esta república independiente haya visto, una revolución gestora de consciencia social, una revolución cultural, cívica, y pacifica, una revolución de la sociedad y no de los políticos, nacida de la insatisfacción de la realidad política nacional, una revolución que se alza en contra de la politiquería, la corrupción, el clientelismo, y la ilegalidad que nos doblegan y nos atan día tras día. Nos han llamado locos, por perseguir este sueño, nos llaman chiflados por levantarnos en contra de las maquinarias políticas, sin embargo nos hemos encontrado con miles de locos que comparten los mismos sueños, y ahora el sentimiento de victoria se percibe en el aire, una victoria en la cual nuestra arma más poderosa es la decencia y nuestra maquinaria está compuesta por jóvenes, adultos, ancianos, mujeres y niños que comparten una visión del país, el país que soñamos.

Hoy doscientos años después traemos una revolución ciudadana que le devolverá al país las oportunidades, generadora de conciencia, retomando el concepto de política limpia y renovada, sin una bala, con esperanzas, recuperando el valor del recurso público y promoviendo la educación como motor de transformación social. Hemos sido testigos de la degradación de la política y decidimos tomar acción, no vamos a ser doblegados nunca más, desafiando a las maquinarias con girasoles, construyendo paso a paso nuestro capital más importante, la confianza. Es tiempo de despertar, que la sangre verde corra por nuestras venas, y que el sentimiento renovador y transformador nos invada, CADA UNO DE USTEDES es llamado a ser parte de esta revolución verde, son llamados hacer historia, vamos por la transformación de la sociedad, vamos por la transformación del país, vamos contigo, vamos por ti, porque compartimos tus sueños, tus ilusiones y tus expectativas para el país, hazlo por ti, por tus hijos, por tu nación, MOCKUS PRESIDENTE!