Reflexiones de una primivotante: JJ Rendón es el nuevo asesor del partido de la U

No estaría exagerando quien dijera que últimamente le hemos dedicado la mayoría del espacio de este blog a las elecciones presidenciales que se avecinan. Si ha sido así, es porque el equipo de Monopolio Jurídico pertenece a esa generación de jóvenes estudiantes que se acercaran por primera vez a las urnas y que están descubriendo de primera mano lo que se mueve en una campaña.

Tras haber cargado con el título de ser primíparos en la universidad, ahora nos tildan como los primivotantes. El que sea la primera vez que puedo votar explica, al menos en mi caso, mi creciente interés en el tema.  No recuerdo más que un par de anécdotas sobre las elecciones de 2006. En cambio, de las elecciones de 2002, a duras penas me acuerdo contra cuáles candidatos se enfrentó Uribe. Mi amnesia electoral está justificada a medias por mi edad, pero es bastante generalizada en generaciones que son más veteranas en esto de salir a votar – o acaso muchos recuerdan que Uribe llegó por primera vez a la presidencia desde el partido liberal?

Crecí con la era Uribe. Básicamente, no recuerdo este país bajo otro presidente. No recuerdo absolutamente nada del gobierno de Pastrana. Lo que sé de Samper, lo he aprendido en clases de Historia. Acerca de Gaviria, mis fuentes son las mismas: no es la experiencia personal la que ha marcado las ideas que tengo sobre éstos, sino más bien lo que he tenido que leer para apropiarme de esa historia que es, a fin de cuentas nada más ni nada menos que mi propia historia. Siendo así las cosas, no me extraña que este factor haya amplificado el interés de la gente de mi generación por lo que está por decidirse en unas semanas. Crecimos viendo a Uribe en la casa de Nariño, y ahora, cuando por fin cumplimos los 18, es además la oportunidad de abrir un nuevo capítulo sin él. ¿Cómo será un domingo sin consejos comunales?

No es solo el hecho de poder votar por primera vez  lo que explica la movilización estudiantil: lo es también el imaginario de renovación que tienen estas elecciones para una generación que creció con él como presidente. Este despertar del interés en la política ha llevado, en mi caso particular, a un profundo desencantamiento con el modo de funcionar de las campañas.

Crecí creyendo que la política era un juego limpio, una batalla de ideas que se oponía a la batalla cruenta que se estaba librando en otras zonas del país. Crecí creyendo en el diálogo; en el debate claro, abierto y respetuoso. Crecí creyendo en unas elecciones limpias. Hace años dejé de cree en la transparencia de las instituciones colombianas, y confieso que las chuzadas y los mal llamados falsos positivos aportaron enormemente a mi desazón por lo político. Ahora, he tratado de buscar mecanismos que transformen ese desencanto en participación, en movilización, en cambio. Si bien me muevo constantemente entre la esperanza y el desencanto, el precario seguimiento a las campañas ha inclinado la balanza bastante hacia el hastío y la sorpresa por realidades que no creía posibles. Ahora resulta que uno de los nuevos asesores de campaña del partido de la U es JJ Rendón, un hombre que fue considerado hace apenas unos años como alguien digno de ser deportado de este país. Dudo si poner una de las páginas de desprestigio que me han llegado. Mi idea no es darle publicidad por apoyar la causa que éstas pregonan, sino que difundirla en estos medios sea una forma de aumentar la sorpresa y la indignación que páginas como ésta han generado en mí. Ahí queda.

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