• Casillas del Monopolio

  • Juagadas anteriores

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 2 seguidores

  • Los jugadores

  • Anuncios

Fragmentos Debate Presidencial Caracol

Anuncios

Durmiendo en la calle

“no solo las reglas son para todos”.

Ayer, por tercera vez en un año fui robado, las modalidades han sido diferentes, la primera vez, un niño me ofreció un rosa durante el recorrido de dos cuadras, y mientras yo intentaba deshacerme de el, otro niño me sacaba la billetera aprovechando mi distracción. Luego, cuando volvía de la universidad, a las cuatro de la tarde fui abordado por dos hombres que me amenazaron con un apuñalarme si no les entregaba todo. Y claro, está lo que pasó ayer, mientras volvía a mi casa, luego de comer, un hombre en una bicicleta me cerró el paso en una calle en la que él no tenia porque parar, pues no había carros en la intersección ni peatones cruzando la calle, yo paré y cuando el hombre en la bicicleta me lo permitió seguí mi camino sin dejar de sentirme extrañado por lo que acaba de suceder. Al minuto de mi incidente fui a comprar una cerveza y me di cuenta de que ya no tenía billetera, la misma que había usado segundos atrás para comprar unos cigarrillos. No lo podía creer, hablé con la policía, ellos me dijeron que no había nada que ellos pudieran hacer, aun cuando el robo acababa de suceder no mas de cinco minutos atrás. Sin embargo lo que me sorprendió fue la respuesta concreta de uno de los policías quien me dijo: “lo que pasa es que usted – o sea yo – no puede dejar que lo roben así tan fácil, eso le pasa por andar borracho”. ¿Es que acaso no tengo derecho a andar borracho sin ser robado? ¿Acaso el hecho de que me robaran fu culpa mía? Bueno, cuando oí las palabras del policía, la imagen de un cartel que había visto en donde comía hace veinte minutos se me vino a la cabeza, el cartel decía “en la calle no se duerme” y era parte de una campaña gubernamental para que los ciudadanos estuvieran prevenidos y cuidadosos de sus objetos personales durante las horas de fiesta.

Haciendo una radiografía de lo que había sucedido esa noche pensé, ¿que puede hacer el derecho ante una situación similar?, bueno, a esto tengo que responder con una reflexión.

Cuando estúve en los juzgados de paloqueamo y luego de haber visto el documental “bagatela”. Me di cuenta de que las penas para estos delitos habían aumentado considerablemente, posiblemente como parte de una estrategia para reducir la criminalidad de este tipo[1].  Sin embargo pude notar que casi ninguno o ninguno de los perpetradores de estos delitos, sabían que las penas para estos delitos habían aumentado tanto, y se encontraban con una dura realidad. Los abogados les decían “no, es que esa ley – la que regula las penas – si quedo muy dura”. Mi siguiente reflexión fue intentar meterme en la cabeza de ellos, pensé que al robarme ellos tal vez dirían, entre muchas otras respuestas o excusas cosas como “a este no le va hacer falta lo que le vamos a robar, a mi en cambio si me hace falta”, “vamos a robar a este “gomelo” que tiene todo y nosotros nada”, “que embarrada con el muchacho pero tengo que alimentar a mi familia”, en fin, siempre advirtiendo que estoy especulando, creo que estas personas piensan que no están haciendo nada malo, o en ultimo que están haciéndolo pero que tienen que hacerlo. mi primera respuesta fue, las cosas no son así, ellos si están haciendo algo malo y las cosas no tienen que ser así, y creo que me voy a mantener en ella hasta que alguien me convenza, no con el argumento trillado de que es culpa del capitalismo o del gobierno por no hacer nada ante tanta desigualdad social sino con argumentos que me demuestren que ellos no pueden hacer otra cosa que robar, en el mejor de los casos, a jóvenes borrachos, irresponsables y nihilistas, que ningún bien le hacen a la sociedad.

Por ultimo, algo que me llamo la atención fue, además de la reacción del policía, la reacción de mi familia y de quienes estaban conmigo, ellos creían que había sido culpa mía por haber estado tan distraído, me dijeron que tenia que aprender de la situación y tener mucho mas cuidado ¿Qué cuidado podía tener yo cuando en la segunda ocasión me sacaron un puñal a plena luz del día?

Es cierto que los ciudadanos debemos estar prevenidos y ciertamente las campañas publicitaras que no lo dicen son muy acertadas en cuanto a su premisa y a su enfoque, sin embargo creo que esta publicidad y esta campaña cívica debe darse en ambas direcciones, es decir, no solo debe invitar a los ciudadanos a no dejarse robar sino también a los ladrones a no robar, no solo bajo la amenaza de la coerción sino además, desde un enfoque que genere conciencia en ellos. El derecho debe ser entonces no el amigo borracho que los demás cargan a cuestas hacia su casa, sino el amigo sobrio al que los demás deben defender y ayudar cuando esta cansado de cargar con todo lo que se necesita para pasar un rato tranquilo.

Para mas información recomiendo el articulo Secretaría de Gobierno lanza campaña ‘En la calle no se duerma, permanezca atento’


[1] Delitos de bagatela, es decir; delitos menores.

La revolución verde

Por: Juan Sebastián Salinas.

Hoy hace doscientos años, los próceres de nuestra independencia desataron un movimiento y despertaron un sentimiento de gloria que con sangre tiño los campos de nuestra nación para hacerla libre, un grupo de soñadores se congregaron, persiguieron su sueño y lo conquistaron. Hoy, doscientos años después, se comenzó a cocinar la segunda revolución más grande que esta república independiente haya visto, una revolución gestora de consciencia social, una revolución cultural, cívica, y pacifica, una revolución de la sociedad y no de los políticos, nacida de la insatisfacción de la realidad política nacional, una revolución que se alza en contra de la politiquería, la corrupción, el clientelismo, y la ilegalidad que nos doblegan y nos atan día tras día. Nos han llamado locos, por perseguir este sueño, nos llaman chiflados por levantarnos en contra de las maquinarias políticas, sin embargo nos hemos encontrado con miles de locos que comparten los mismos sueños, y ahora el sentimiento de victoria se percibe en el aire, una victoria en la cual nuestra arma más poderosa es la decencia y nuestra maquinaria está compuesta por jóvenes, adultos, ancianos, mujeres y niños que comparten una visión del país, el país que soñamos.

Hoy doscientos años después traemos una revolución ciudadana que le devolverá al país las oportunidades, generadora de conciencia, retomando el concepto de política limpia y renovada, sin una bala, con esperanzas, recuperando el valor del recurso público y promoviendo la educación como motor de transformación social. Hemos sido testigos de la degradación de la política y decidimos tomar acción, no vamos a ser doblegados nunca más, desafiando a las maquinarias con girasoles, construyendo paso a paso nuestro capital más importante, la confianza. Es tiempo de despertar, que la sangre verde corra por nuestras venas, y que el sentimiento renovador y transformador nos invada, CADA UNO DE USTEDES es llamado a ser parte de esta revolución verde, son llamados hacer historia, vamos por la transformación de la sociedad, vamos por la transformación del país, vamos contigo, vamos por ti, porque compartimos tus sueños, tus ilusiones y tus expectativas para el país, hazlo por ti, por tus hijos, por tu nación, MOCKUS PRESIDENTE!

Carta abierta al senador Robledo

Por: Juan Serrano 

Senador Robledo,

decía usted por estos días en Hora 20 que la campaña de Antanas Mockus está montada sobre un “discursito ético bastante elemental” que se agota en las formas de hacer la política, pero no trasciende al debate del contenido de la política. A usted lo que le gusta, y por eso su invitación, es entrar al debate grueso: a hablar del agro colombiano, del empleo, de la salud, del libre comercio. De eso, senador Robledo, soy testigo: he visto sus sesudos debates en la Comisión V y en la Plenaria del Senado,  llenos de coraje y de la más fina oratoria, en contra del TLC, de la enajenación de una porción de Ecopetrol, de las políticas agrarias de este gobierno,  y en defensa de los desposeídos de Colombia. Pero no se olvide tampoco, Senador Robledo, de los grandes debates que hizo en estos cuatro años en contra de las Zonas Francas de los hijos del Presidente, el debate de Carimagua, y contra esa infamia que fue Agro Ingreso Seguro. Debates que, dicho sea de paso, le merecieron en buena medida el reconocimiento nacional del que hoy goza. Pero Senador Robledo, no nos digamos mentiras. Usted sabe mejor que yo, que la razón por la cual tuvo que hacer esos debates es que ese mínimo pacto social a partir del cual se debería ejercer la política, no existe en Colombia. A usted, Robledo, le viene tan obvio el respeto por las reglas de juego, el hecho de que no hay que robarse la plata de los colombianos, que hay que rechazar las trampas, el manzanillismo político, la infiltración de las mafias en el poder público y la connivencia con el crimen. Usted parte de la base de que todos los políticos deberían ser como usted: hombres honrados y políticos incorruptibles. Y yo estoy de acuerdo con usted, senador, pero tendrá que reconocer que Colombia es otra cosa. Que algo va, lo decía Echandía, de Dinamarca a Cundinamarca. Creo senador, que si Colombia fuera un país menos descompuesto al que nos ha dejado el “Uribato” -como usted lo llama-, los días no se nos irían estremeciéndonos y comentado el escándalo del mes, sino podríamos en cambio emplear nuestro tiempo escuchándolos a ustedes, los políticos, discutir sanamente sobre las políticas de fondo. Algo así debe ser la vida en un país menos bárbaro que éste.  

Senador Robledo, debo confesar que me da un poco de culillo esa invitación que hace de ir al fondo, porque me declaro profundamente ignorante de esos temas. No entiendo mucho de temas económicos, de debates tecnocráticos; no entiendo a qué se debe la crisis en el sistema salud ni tengo una propuesta para salvarlo; no tengo una opinión formada sobre el libre comercio ni el lugar que ocupo en el espectro de la dicotomía entre Estado y Mercado­… y sobre lo que no sé, hace tiempo que prefiero callar. Pero senador Robledo, a pesar de lo anterior que lo asumo como un mea culpa, creo saber más o menos bien en qué consiste un hombre honrado y un político decente,  y tal vez ni lea esto y ni le importe, pero quiero contarle que bajo esa lógica votaré.

Mi voto será ante todo, un voto de rechazo a estos 8 años de mal ejemplo, del todo vale, a la Parapolítica –o al “Parauribismo” como usted con tino le acuñó-, al “congresistas, voten mientras no estén en la cárcel”, a las “Chuzadas”, al nepotismo y sus zonas francas; será un voto en contra del “hombre incontaminado” que fue Jorge Noguera, de la “Casa de Nari”, de la Yidispolítica, de Agro Ingreso Seguro… en fin, usted  tendrá su propia lista de aberraciones y escándalos de este gobierno a dos tiempos. Escándalos, que como usted suele decir Senador Robledo, “en un país un poco más serio y menos descompuesto moralmente que Colombia, harían caer a un gobierno”. Colombia es otra cosa, repito.

No sé senador, si ha podido constatar el entusiasmo que ha despertado la candidatura de los verdes. Los jóvenes, tan asqueados de ustedes como género, están decididos a llevar a Mockus a la Presidencia de Colombia. En las páginas de los periódicos también se respira un clima esperanzador: hasta Coronell está ilusionado y Caballero reconoce de Mockus que “por lo menos es distinto”. Distinto a lo de siempre, a Juan Manuel y lo que implica. Yo en lo personal, estoy convencido de que la lucha contra la corrupción, el rechazo al poder mafioso y a la lucha armada cualquier sea su origen; el compromiso con un orden más justo e igualitario, con una sociedad más decente, educada e incluyente, no es –y no es deseable que lo sea- del monopolio de ninguna ideología, ni de ningún partido en particular, sea éste de izquierda o de derecha: es patrimonio de todos los demócratas. Mi voto fue por usted, mi voto será por Mockus, porque el problema de fondo también está en las formas.

Panorama electoral

Desde el inicio de monopolio jurídico, hemos hecho variados esfuerzos por incluir otras voces sobre los temas que venimos debatiendo. Esto ha permitido ampliar la discusión y tener en cuenta perspectivas desde otras disciplinas. Estando a escasas cuatro semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, hemos decidido incorporar este importantísimo tema al blog. Buscando presentar las plataformas políticas de una forma novedosa, hemos invitado a otros estudiantes a compartir por qué es que van a votar por el candidato que lo harán. Quizás de esta manera se hará más comprensible lo que propone cada quién y las razones que tienen los estudiantes  de hoy para asistir a las urnas por primera vez.

Encontrarán todas las entradas alrededor de este tema bajo la etiqueta de elecciones 2010.

¿Por qué no?, porque no

Por: Patricia Moncada

Con varios días de anticipación, Alejandra me propuso hacer una “entrada libre” en su blog de sociología jurídica. Pues bien, lo primero que debo hacer es pedirle disculpas porque le incumplí en la fecha de entrega, que se venció el viernes de la semana pasada. Así que, por si acaso, no es responsabilidad de ella que hasta este momento no tuviera en su poder mis 400 palabras.

Esto de hacer una “entrada” y “libre” a un “blog”, es una cosa demasiado –como dicen ahora- novedosa para mi. No sé qué es un blog, ni para qué lo usan, ni entiendo muy bien qué puede aportarle al de Alejandra que yo escriba sobre “lo que quiera”. Y lo que acabo de decir no es nada personal, sino que no tengo personalidad virtual, ni interés en adquirirla. No tengo facebook, no chateo, no le he comprado webcam a mi computador portátil, mi celular preferido es “una flecha”, en mi casa no hay televisor ni Internet, y me peleo con mi sobrina Alejandra cuando me llama por teléfono para contarme sus cuitas y al fondo alcanzo a oír el teclado de su computador…fijo que está chateando con diez más al mismo tiempo… Por eso, todavía no sé porqué no dije que no cuando Alejandra –no mi sobrina- me propuso escribir. Prefiero, para ciertas cosas, lo que está tan pasado de moda, que ya salió de circulación. Pienso en esos paseos sin papás a bordo y lejísimos de la casa, y entonces uno llegaba a un pueblo a buscar la oficina de Telecom para poner un “marconi”. Era lo máximo. Se demoraba en llegar muchísimo menos que una carta, porque uno escribía poquitas palabras pero dicientes – al estilo Toro Sentado hablando con cow boys blancos -; y el señor de la oficina tenía que ver lo que uno escribía, contaba las palabras, cobraba por palabra, y transmitía a alguna oficina central el texto que uno había escrito: “llegamos Manaure estamos bien pasado mañana Cabo de la Vela”, y pasado mañana seguro que el “marconi” ya había llegado a Bogotá. Y segurísimo que hace tiempos nadie recibe un marconi, y probablemente tampoco una carta a mano en sobe cerrado y con estampilla…y quién sabe cuánto tiempo de vida les queda a las postales… 

Comentario sobre el positivismo

Por:  Juliana Archila
Me gustaría compartir con ustedes un capítulo del libro “El problema del positivismo
jurídico” de Norberto Bobbio. El capítulo se llama “Jusnaturalismo y positivismo jurídico”
el cual en primer lugar, se acerca a estos dos conceptos desde diferentes ángulos y los
compara y en segundo lugar explica la relación de los mismos como ideologías y en tanto
teorías generales del derecho. A continuación explicaré en primera instancia las
definiciones de los dos términos en cuestión, más adelante explicaré las tres formas de
jusnaturalismo y la crítica que estas formas fijan para analizar la crítica positivista, según
Bobbio.

El jusnaturalismo se refiere a “aquella corriente que admite la distinción entre derecho
natural y derecho positivo y sostiene la supremacía del primero sobre el segundo”. El
positivismo, por el contrario, no admite la distinción entre el derecho natural y el derecho
positivo y afirma que no existe otro derecho que el derecho positivo”. Personalmente,
considero que estas dos definiciones, aunque pertinentes para el tipo de texto que el
autor plantea, son más que una definición de los términos una posición de cada uno de
los términos en relación con el otro. 

Ahora bien, sobre lo que me quiero enfocar, pues me pareció realmente interesante, es
sobre las tres formas de jusnaturalismo que expone el Bobbio y la crítica del positivismo
que se levanta a partir de estas. Antes que nada, es necesario decir que las tres formas
de jusnaturalismo que analizaré representan el hecho de que de una u otro forma el
derecho positivo depende, o recae sobre el derecho natural. Entonces empecemos con la
primera forma del jusnaturalismo, el modo escolástico. Esta forma supone que el derecho
natural está compuesto de una serie de principios éticos, en los cuales el legislador tiene
basarse para así poder formular el derecho positivo. Esto me resulta muy interesante,
puesto que como vimos en clase, el positivismo tiene que ver con la ruptura total con la
ética, cosa que en el fondo nunca compartí (aunque la crítica positivista que expondré
más adelante insista en que sí se tiene que dar esa ruptura) pues de algún lado, de una
serie de preceptos, ideas, teorías o creencias fijadas en el ser humano como tal, tiene
que surgir que se determinados hechos sean vistos de una forma u otra. Pero bueno, por
ahora volvamos a la segunda forma del jusnaturalismo, que se denomina como
racionalista moderno y que supone que en el derecho natural se puede encontrar la parte
preceptiva de la regla mientras que en el derecho positivo se puede encontrar la parte
punitiva de la norma, que en el fondo es lo que le da efectividad ya que al ser humano lo
dominan las pasiones y estas opacan su razón. Por último, Bobbio denomina a la última
forma del jusnaturalismo: hobbesiano, el cual dice que el derecho natural es el
fundamento de cualquier orden jurídico positivo. Una vez más tengo que incluir mi
posición personal, y estar de acuerdo con lo que acabo de mencionar, pues insisto en que
detrás de toda norma tiene que haber una consciencia que haya llevado a establecerla
así y no de forma diferente.
 

Por último voy a explicar las críticas que hace el positivismo en contra de las tres
posiciones anteriormente mencionadas, del jusnaturalismo. En contra de la posición
escolástica, el positivismo se acoge a lo que dice la crítica historicista que “no admite
principios éticos evidentes por sí mismo, con valor absoluto y universal”. Si bien es
verdad que la consciencia de la que yo opinaba antes, de cierta forma cambia a través
del paso del tiempo y de las culturas, el ser humano como tal, está dotado con una
principios indiferentes al paso del tiempo o cultura en cuestión. Por otro lado, en contra
de la segunda forma del jusnaturalismo, la racionalista moderna, el positivismo afirma
que todo tipo de comportamiento se puede transcribir en una norma jurídica, puesto que
no existen materias jurídicas privilegiadas. Finalmente, la crítica que supone Bobbio
contra la forma hobbesiana, es argumentado sobre un principio positivista muy
importante: que el derecho no se fundamenta sobre otro derecho, sino sobre un hecho. 

Me pareció  interesante la aproximación de este texto, pues muestra cómo el positivismo, tiene una
crítica o una respuesta al jusnaturalismo en cuanto a que este último pone al derecho
natural por encima del derecho positivo, como bien lo dice la definición de los términos
que expone el autor al comienzo.