Tres pares

Hay una regla en el monopolio que para muchos es injusta: quien lanza los dados y saca pares durante tres veces consecutivas se va para la cárcel hasta que saque pares de nuevo. El presidente Álvaro Uribe Vélez  intenta una tercera movida ¿lo dejamos a la suerte y que juegue o lo mandamos a la cárcel?

“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.”

Es en realidad una frase poderosa,  y es parte del discurso de Simón Bolívar en Angostura. La podríamos tomar como un consejo a toda América latina para que no apoye la reelección, pero entes contextualicemos la frase: Bolívar recibió poderes dictatoriales desde 1826 hasta 1830. Ahora bien, creo que la pregunta radica en si Bolívar se contradecía al aceptar el cargo o no.

Quiero empezar por analizar dos elementos de la frase desde un punto de vista actual y colombiano. El primero es la “autoridad en un mismo individuo”, creo que tiene una connotación negativa, es como si se refiriera al autoritarismo. El segundo es el término “mandar” ¿de verdad creen que si Uribe fuera autoritario y nos estuviera mandando se hubiera molestado en preguntar? Lo que quiero decir es que Uribe estaba en la posición perfecta, como Castro de Cuba en su momento, para perpetuarse en el poder sin tener que preguntarle al pueblo si quería o no. A mi forma de ver, un referendo reeleccionista no es más que una prueba de la democracia madura que el presidente defiende y respeta.

Hablemos del autoritarismo. Desde el blog anterior Santiago Cardona lo define como el “uso frecuente de la fuerza y de procedimientos autocráticos por parte de los creadores y  aplicadores del derecho” ¿Uribe usa la fuerza para gobernar al país? Como dije arriba, un referendo no es un ejemplo de la fuerza. Además aunque declaró estado de emergencia para crear decretos con fuerza de ley que muchos interpretan como derecho, fue con el único fin de  proteger y salvaguardar al país y su derecho fundamental a la  salud y dignidad humana; y vale la pena recalcar que estos decretos tienen un control de constitucionalidad posterior que  establece su permanencia dentro del orden jurídico, asimismo los decretos pueden ser corregidos por el congreso. Aquí no hay una brecha que le pueda dar espacio al autoritarismo.

Por otro lado, el argumento de muchos es la separación de poderes. Se cree que si un presidente es reelegido por tercera vez la separación de poderes no será tan clara y las potestades del presidente serán más de las necesarias (cosa que claramente no ocurre en República Dominicana) pero ante esto el mismo procurador en su concepto 4890 decía que “las instituciones de vigilancia y control conservan la plenitud de sus atribuciones, el sistema de frenos y contrapesos continua operando, la independencia de los órganos constitucionales sigue siendo garantizada, no se atribuyen nuevos poderes al Ejecutivo, la reforma prevé reglas para disminuir la desigualdad en la contienda electoral que será administrada por órganos que continúan siendo autónomos, y los actos que se adopten siguen sometidos al control judicial para garantizar el respeto al Estado Social de Derecho.”

HA<b>VLADDO</b>RÍAS

Sin embargo, sí hay uno de los rasgos jurídicos que Mauricio García Villegas y César A. Rodríguez identifican en su texto Derecho y sociedad en América latina, y es la ineficacia instrumental. Ese rasgo es una especie de abismo entre las normas y práctica. Para hacerlo más sencillo lo explicaré de la siguiente manera: nuestra Carta política, tanto en el preámbulo como el artículo tres, es muy clara al identificar quién es el soberano y de donde emana el poder público. Pues bien, en el Estado social de derecho colombiano la soberanía le pertenece única y exclusivamente al pueblo, sobre él no hay ni asamblea ni institución política o estatal.  Pero parece que ese principio de soberanía fue olvidado por la Corte Constitucional al pasar por encima del pueblo colombiano y negarle su voluntad de elegir a Álvaro Uribe Vélez por tercera vez como presidente de la República. Es obvio que lo que dice nuestra Constitución, norma de normas, fue ignorado y olvidado a la hora de decidir el fallo respecto a la ley 1354 de 2009. Luego quiero hacer una aclaración respecto a un argumento que mencionaba Santiago Cardona en Jugando bien México, cuando decidimos que queremos el referendo de iniciativa popular no estamos protegiendo el interés de una sola persona sino de todos los colombianos porque son ellos quienes están interesados en que Uribe sea reelegido.

Sobre el punto anterior vale la pena aclarar, como afirma el procurador, que la ley de reelección busca modificar el artículo 197 de la Carta mas no sustituye la sustancia o el alma de la propia Constitución.

Lo que en este momento ocurre en el país es algo muy diferente a lo que pasó en República Dominicana. Muchos creen que la reelección es un virus que contagia a toda América latina, ¿pero qué pasa si ese virus no es malo? el hecho de que los venezolanos y los cubanos perdieran su  autoridad no quiere decir que a todos les pueda pasar lo mismo y el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, es un ejemplo de eso.

Su primera presidencia fue en 1996-2000 pero en 1994  la reelección presidencial consecutiva fue sustituida por  la reelección alterna. Sin embargo, en el 2002 mediante un referéndum esta se invirtió y Fernández fue elegido para los periodos 2004-2008, 2008-2012.

En conclusión yo diría que Simón Bolívar no se contradecía al recibir los poderes dictatoriales que el pueblo le ofrecía porque gobernar no es sinónimo de autoritarismo ni de soberanía. Las reformas constitucionales, si vienen desde el pueblo y protegen la seguridad democrática como es el caso colombiano, se deben obedecer pues es la voluntad del primero al poder en el país. En este caso los dados ya fueron lanzados y quien tenía la decisión es sus manos, la Corte Constitucional, prefirió apegarse a las reglas del juego y por mucho respaldo que Álvaro tenga, enviarlo a la cárcel – como casilla desde la cual no podrá seguir jugando. Ni modo señor presidente, hay que jugar hasta sacar pares de nuevo, la soberanía del pueblo ya no parece ser de mucha influencia para este juego.

Bibliografía:

García Villegas, Mauricio y Rodríguez Garavito, Cesar. “Derecho y Sociedad en América Latina”, En García Villegas, M y C Rodríguez Garavito. Derecho y Sociedad en América Latina., Bogotá ILSA. Universidad Nacional de Colombia. Pp 15-56

ORDÓÑEZ MALDONADO, ALEJANDRO (Procurador General de la Nación) Concepto del Procurador General de la Nación respecto de la ley 1354 de 2009. Bogotá, D.C. 12 de enero de 2010. Expediente No. CRF-0003  Concepto No. 4890

BUSHNELL, DAVID. “Colombia Una nación a pesar de sí misma” Bogotá editorial Planeta 2007 pág. 107-115

BARRETO JOSE VICENTE 1996 “Constitución Política de Colombia de 1991” Ed. Legis 2010.

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