• Casillas del Monopolio

  • Juagadas anteriores

  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 2 seguidores

  • Los jugadores

  • Anuncios

Plaza de Bolivar – 26 de febrero de 2010

Alicia (jugador invitado al tablero) y el resto de los jugadores del Monopolio Jurídico en el momento en que se celebra la jugada de la Corte Constitucional.

Anuncios

Celebramos la jugada de la Corte Constitucional

En medio de un  foro sobre el derecho en América Latina, los asistentes nos enteramos en vivo y en directo que la Corte Constitucional colombiana había fallado en contra del referendo reeleccionista. De esta manera, puso fin a la incertidumbre en la que se encontraba el país desde hace un tiempo; el juego de mesa del que todos hacemos parte parece haber tomado un nuevo rumbo. Las encrucijadas del alma y las anunciadas hecatombes se estrellaron contra la decisión de una corte independiente.

Es muy pronto para publicar algo estructurado y racional sobre los acontecimientos de la noche de hoy, pero el haber salido del auditorio a sumarnos a hacer parte de lo que se vivía en las calles fue una buena decisión. Realizamos una alianza estratégica con Alicia en el pais de las mascarillas para realizar entrevistas y grabar un poco de lo que se estaba viviendo alrededor de la Plaza de Bolívar. Espere muy pronto los videos producto de esta alianza. 

Confieso que no eran tumultos en la calle congregados alrededor del tema, pero el que a pesar de la euforia,  reinara la calma entre el grupo de personas reunida  fue una sorpresa bienvenida. Del otro lado de la Plaza de Bolívar había también un grupo de partidos uribistas quienes por algún motivo también cantaban. Mejor dicho, el ambiente de fiesta estaba presente en ambos lados.

Si está buscando informarse al respecto le recomendamos las opiniones publicadas en La Silla Vacía, Semana,  o El Espectador para conocer un poco más acerca de las  diversas reacciones hacia como se han ido moviendo las fichas en las últimas horas.

“Nos van a dar lo que ellos quieren”

 Buscando salirnos de la abstracción que a veces se genera al debatir ideas como las que llevamos discutiendo en la última semana, presentamos aquí una entrevista realizada por uno de los jugadores del monopolio jurídico quien encontró a  un desplazado dispuesto a entrar a nuestro tablero. Así, le ponemos una cara y un nombre propio a los debates de la eficacia de la Constitución y de la sentencia T 025 sobre el desplazamiento.

 

  Saque cada uno sus propias conclusiones sobre lo que nos cuenta John Alexander, y ya que pasó por esta casilla, cuéntenos qué opina. Yo por ahora, les cuento una de las cosas que más me marcó.  En el caso de él, ya hace parte del sistema que busca identificar claramente a los desplazados. El certificado que carga a todas partes así lo declara. Un turno para la reparación suena como un caso exitoso, pero me preocupa que sienta que le van a dar “lo que ellos quieren” y que esos mismo “ellos” creen que el dinero es la única forma de repararlos. Si bien es un gran avance que esté dentro del sistema no se puede bajar la guardia a qué es lo que realmente están pidiendo los desplazados.

 En segundo lugar, John Alexander conoce sus derechos porque algún bogotano a quien le “tocó el corazón” se los hizo saber y le entregó una copia de éstos. Conoce qué tiene derecho a exigir y sabe que lo puede hacer, pero no deja de resultarme irónico que tras habérsele vulnerado tantos derechos para llegar a dar a la situación en la que se encuentra, éste sigue confiando en que esa palabra aún significa algo.

Creo que la sentencia de la corte ha logrado que veamos el desplazamiento como un problema que nos toca a todos, y por encima de esto, que lo veamos como un problema y no como un ingrediente más del “país en que nos tocó vivir”. No es normal que una persona tenga que salir de donde vivió y trabajó porque se negó a llevar gasolina en el barco. Son historias justamente como éstas las que han dejado de sorprendernos.

 Le da las gracias a Dios, a los bogotanos, y a que no son bobos. El que alguien en esa situación le quede tanto por lo cual agradecer no sé muy bien qué demuestra, pero estoy de acuerdo con el bogotano que le dijo que merecía que lo aplaudieran. Lo realmente triste es que se considere meritorio el que esté haciendo algo por salir de una situación en la que, desde un principio, nunca debió haber estado. Sé que me estoy quedando en el deber ser de las cosas, pero conocer casos como éste me deja aún más en la encrucijada de cómo llegar a ese escenario y en comprender cómo fue que llegamos a casos como éste hasta el punto en que nos parezca parte del paisaje urbano.

Edición: Alejandro Forero

¿Monopolio de la Violencia?

Esta nota trata un problema referente a la creación de las milicias bolivarianas en Venezuela, medida sobre la que se pronunció Hugo Chávez el pasado 22 de febrero, la siguiente nota pone en evidencia un problema, no político, considerable de dicha medida que podría surgir eventualmente.

En muchos países, uno de los pilares sobre los que el estados ejercen un control jurídico efectivo en su territorio, es el hecho de que estos tengan el monopolio de la violencia, esto es, en gran medida, que el estado esté armado y los ciudadanos no, lo que permite al primero someter a los ciudadanos a los dictámenes del mismo aun cuando estos no este de acuerdo con ellos y decidan revelarse. Pero esta afirmación debe entenderse más en una escala local o minima, que en una escala nacional, pues es en los casos donde pequeños grupos que deciden tomarse la justicia por sus manos desisten ante el poder de las armas de los funcionarios oficiales,  los policías. El que los ciudadanos no estén armados favorece una situación en la que no se maten entre ellos. Sin embargo surgen problemas cuando los ciudadanos se arman, situaciones que por sus particularidades son imprevisibles, como en los casos de las masacres ejecutadas en los estados unidos por estudiantes con problemas varios. Y es que el hecho de que la tenencia de armas por parte de sus ciudadanos resulte problemático para un país cuyo panorama político civil es estable, preocupa. Pues en Venezuela, un país cuyo panorama político y civil no son estables, se esta desarrollando un programa de creación de milicias civiles armadas. Y es que en un país políticamente polarizado y donde se presenta una conducta autoritaria por parte del gobierno; el hecho de que se de dotación de armas y se organice a los civiles partidarios del gobierno es altamente preocupante.

Pero este no es el asunto, como ya se dijo el problema a tratar en esta entrada, resulta de las problemáticas locales o municipales, vecinales, y de este tipo. Este problema responde al a pregunta; ¿Qué sucederá cuando haya una disputa entre vecinos?, peleas cotidianas, no necesariamente políticas. Ahora entran en juego las armas, ahora hay un componente de poder imperativo. Las formas de este problema pueden ser varias, tanto que los partes en disputa estén  ambas armadas como que solo una, o una en mayor medida que otra. Nuestro objetivo no es criticar la política del gobierno venezolano, pues desde otra perspectiva esta medida puede ser conveniente, acá se trata poner en evidencia los problemas ajenos al panorama político que esta medida trae, y barajar las posibilidades para que el lector vea que la medida puede ser contraproducente para al gobierno pues las situaciones de riñas entre vecinos pueden adquirir un carácter mas que violento, incluso entre chavistas, donde las armas serán potenciadoras de conductas desfavorables para las comunidades venezolanas que degenerarían eventualmente en trágicas.

Noticia(s) Relacionada(s):

Milicias campesinas no son paramilitares, asegura Chávez; EL Nuevo Siglo, publicado: Colombia, lunes 22 de febrero de 2010.

En: http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php

Discusión en la cumbre

Disputa de jugadores se enfría

Las relaciones internacionales están mejorando, a pesar de las declaraciones del  ministro Gabriel Silva sobre las políticas armamentistas de Venezuela, un choque de  Uribe con Chávez genera interesantes acercamientos  entre los dos gobiernos en la  Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe. De hecho,  el presidente de Venezuela lamentó  el incidente que protagonizó con Uribe “no soy la roca que golpea la ola, soy de carne y hueso”.

 De igual importancia, el presidente Correa confirmo su interés en mejorar y fortalecer la relaciones comerciales y de toda índole con el pueblo de Colombia.

Esperamos que las relaciones se enfrien y no se paralizen, como occurio  la semana  pasada en el capital de Washington por una capa sin precedente de nieve de 76 centímetros.

A ustedes gracias por elegir la independencia

Por: Juan Serrano ( Jugador de la semana)

 ¿Que por qué nos duele tanto el cierre de la Revista ‘Cambio’? pensé que ya a estas alturas resultaba obvio, pero valga decirlo una vez más: no hay democracia sin una prensa independiente. No hay nada qué hacerle, dirán algunos, puede no gustarnos pero es una decisión legítima en la empresa privada; no es que estén cerrando el Congreso. Craso error. Es una empresa privada, sí, pero que vende información, que no es lo mismo que vender calzoncillos.

Esta misma discusión la tuvieron hace meses desde sus columnas César Rodríguez[1] y Héctor Abad[2], a la luz del despido de la columnista Claudia López de las páginas de El Tiempo. Abad, mucho más pragmático, sostuvo que en los medios, como en cualquier empresa privada, no se puede patear la lonchera; Rodríguez por su parte, más sociológico, hizo un excelente símil entre los medios de comunicación y las universidades, las dos como generadoras de información y opinión; las dos protegidas constitucionalmente y rodeadas de garantías.

Se equivoca Abad cuando cree que la libertad de prensa es tal, que los dueños de periódicos tienen el pleno derecho incluso de “hacer un pésimo periódico con los peores vicios del periodismo”. Voy a lo jurídico: el artículo 20 de nuestra Constitución protege la libertad de informar y fundar medios de comunicación, pero es en este mismo artículo que se le impone el primer límite a la libertad de información: ésta debe ser veraz e imparcial. La Corte así lo ha entendido desde sus primeros años. Por eso habla de que el derecho a la información es un derecho de “doble vía”, pues por un lado, se le garantiza al periodista su libertad de prensa –prohibiendo perentoriamente la censura-, y por el otro, los usuarios de esa información “pueden y deben reclamar de aquel (del periodista), con fundamento en la misma garantía constitucional, una cierta calidad de la información”[3].

Por eso como lectores estamos en todo nuestro derecho –en el sentido más estricto y jurídico de la expresión-, a rechazar el “ajuste de precios”[4] por parte de la Casa Editorial El Tiempo y alzar la voz cada vez que algo semejante ocurra. Como consumidores de medios estamos en una posición jurídica que nos permite exigir un periodismo valiente, incómodo, ese que es una piedra en el zapato para el gobierno que esté de turno, que jode, que alega; con periodistas comprometidos de forma incorruptible con la verdad, que no se doblegan, que prefieren el agravio al elogio gobiernista, y que se niegan cada día a ser unos simples trabajadores de una empresa privada. ¿es mucho pedir? Puede que sí, pero tampoco nos pidan que no nos indignemos cada vez que cierran revistas y despiden columnistas pues eso también hace parte del trato.

Adenda. Oportuno es entonces el consejo que diera Daniel Coronell a los jóvenes periodistas en la más  reciente edición de la Revista Semana:“Que no crean en nada, que verifiquen todo. El escepticismo es el primer deber del periodista. Y, sobre todo, que piensen que su misión es revelar verdades, sobre todo las verdades incómodas para el poder. Y esa labor no genera aplausos sino abucheos e ingratitudes.”